domingo, 13 de noviembre de 2016

Gonzalo Arango, ¿un intento de noble antioqueño?


Poeta, escritor y periodista colombiano. Nacido el 18 de enero de 1931 en Gachancipá, Cundinamarca. De su figura se destaca la fundación del movimiento Nadaísta que buscaba dudar sobre todo lo que no permitiría vivir de manera plena, sin cohibiciones.



En sus cuestionamientos "vomita" sátiras que recaen sobre la tradición moral de la época de los cincuenta, en la que Arango tenía alrededor de diecinueve años. Esta década resltaba en Colombia una visión de la vida como un asunto pastoril, religioso, poco activo, sumiso; el ocultamiento de un pueblo bajo una sotana, tanto peor cuanto se hallaban inmersos en las políticas anti-oposición de Rojas Pinilla. Habíam en ese entonces, una moral duramente constituida,  a tal punto que la corrupción y la impotencia hicieron de las personas unas “santas” odesobedientes”, y estas se lo creyeron.






Gonzalo, inmerso en dicha sociedad y a través de sus acciones, valiéndole estas su exilio a la ciudad de Cali, comienza a adquirir rasgos nobles enunciados por Nietzsche.

Los pensamientos de este filósofo hablan de un hombre noble que se afirma a sí mismo como fuerza, como individuo que promete, ya que al prometer se hace responsable de sí mismo como presente y como futuro; no hay “destino” que le impida su progreso, pues domina su presente y controla el porvenir. 

Para evidenciarlo, Zapata Villareal afirma:

"Sobre Gonzalo Arango, Jaramillo Escobar apuntó que fue y es un autor importante para la literatura colombiana, porque significó un nuevo rumbo, una posibilidad de cambio para el pensamiento social y literario del país, además de esas tradiciones que estaban arraigadas, con mucha solidez, en la esfera social, Gonzalo fue un precursor - agregó - que quería desmontar todo ese acartonamiento en que vivíamos. Una prueba es que su pensamiento y obra siguen vivos es que sus libros se siguen reeditando y leyendo por montones, porque su valor no solo fue literario sino también pictórico, cinematográfico, musical, y se ancló en esa necesidad de contra cultura que ansiaba un gran sector del país, en especia joven."





Siguiendo con el pensamiento, el hombre noble no se acongoja ante las adversidades, es él quien sabe transformar su dolor en potencia vital, y esto último lo logra comprendiendo que, aunque un espíritu por naturaleza necesita olvidar para estar sano, debe forjarse una “memoria de voluntad” para conseguir concretar sus esfuerzos.En consecuencia, en el inicio del Primer manifiesto nadaísta al homo sapiens, citando a Henry Micahux



Gonzalo ejecuta un llamado a la vida que busca romper la moral con la que choca en su época. Podría resultar contradictorio que se manifieste con palabras como: muerte, Dios y Lucifer, ignominia, putrefacción, entre otras, y que de allí tenga ciertas características de hombre noble; sin embargo, la muerte que profesa es la destrucción del orden imperante que es en sí muerte del ser, hablando, entonces,  de una “resurrección” (reivindicación de la vida), es decir, un volver a lo básico y alejarse de la razón, volver al arte y al disfrute de la tierra. 



El desprecio al Homo Sapiens, es un desprecio a la condición humana actual, que anhela inmortalidades extrahumanas y niega la vida presente. Gonzalo remarca en este manifiesto rasgos de hombre noble, por su incitación a un cambio en las concepciones del mundo, y aunque el nadaísmo propone y se queda, quizás, corto filosóficamente, genera potencia y afecciones en la medida en que comunica indignación ante la moral de turno.  
 
Como conclusión, Gozalo Arango fue un personaje que marcó la historia colombiana al animar una juventud a hacerse cargo de su pensamiento y modo de vida, una vida en que el ser un individuo cobra suma relevancia. Su obra aun repercute, haciendo llamado a la indignación, al movimiento y a la sublevación.


Página - vida y obra de Gonzalo Arango:




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